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El Film Noir de los años '40

El reestreno de Touch of Evil (Sombras del mal, 1958) nos lleva a repasar un género cinematográfico que cuenta con infinidad de aficionados en todo el mundo.

Por Fabián Cepeda

En esta nota desarrollaremos el concepto del llamado “film noir”, una tendencia muy en boga en Hollywood y el resto del cine de otros países en los años cuarenta. Se trata de una tendencia que afectó a todos y cada uno de los géneros fílmicos, desde el cine cómico hasta el musical, pasando por el de terror y hasta el cine romántico.

El género del film negro clásico comprende unos treinta títulos producidos entre 1940 y 1960. El término “noir” se utilizó por primera vez en 1946, y hacía referencia a las historias de crímenes caracterizadas por la violencia, la misantropía y el tono oscuro dados a las películas que escritores como Dashiell Hammett, James M. Cain y W.R.Burnett habían puesto de moda.

Estos filmes ofrecían marcado contraste con los musicales, películas románticas y las cómicas de la época, y presentaban un mundo de corrupción infinita, una inseguridad latente y una paranoia a la orden del día. Los “héroes” de turno eran siempre oportunistas, víctimas (o ambos), generalmente detectives privados errantes, perdedores, con sus ropas raídas. Las “heroínas” poseían perfiles seductores, estaban siempre disponibles...y eran mortales a la vez. Toda la policía, salvo escasos ejemplos, era corrupta, las instituciones susceptibles a la coima, y los mejores amigos del protagonista parecían estar siempre dispuestos a darle un tiro por la espalda. La acción se desarrollaba en un marco sórdido, sin colorido, una jungla urbana compuesta íntegramente de hoteluchos baratos con inmensos carteles de neón, en bares sucios, oscuros callejones sin salida, salones de juego o en antesalas del departamento de policía.

En lugar del acostumbrado final feliz hollywoodense, podía oírse a lo lejos la sirena de un patrullero policial acercándose, o el estruendo de un balazo disparado a la distancia. Y todo esto fotografiado en imágenes realmente sombrías, con un estilo extravagante y pulsante.

Pero el género en sí nació como consecuencia de varias influencias aunadas: la aparición de varios films alemanes decisivos, el auge de una serie de programas radiales de suspenso, el suceso obtenido por revistas de temática gangsteril, y, por sobre todo, la popularización de la siquiatría, y la ansiedad producida por la guerra.

Una de las primeras películas encuadradas en ese término fue el film Stranger On the Third Floor (El misterio del tercer piso, 1940). Dirigida por Boris Ingster, su argumento hacía referencia a un reportero (John McGuire) cuyo testimonio sirve para condenar a un sospechoso de asesinato a la pena de muerte (Peter Lorre). Pero luego el periodista comienza a sospechar que su veredicto fue erróneo....y su vida corre serio peligro. Esta película fue la detonante del género, ya que jugó como ninguna hasta entonces con el tema del “hombre equivocado”, el héroe paranoico y la ambigüedad de la dualidad verdad/mentira.

Al año siguiente, dos películas fueron las catalizadoras definitivas de esta nueva temática. Una de ellas, Citizen Kane (El ciudadano, 1941) de Orson Welles, causó un enorme revuelo entre los guionistas, debido a su compleja narrativa y a la abundancia de aspectos visuales fantasmagóricos, cargados de efectos de avant-garde y expresionismo puro. Su forma de contar la historia fue más que innovadora, utilizando flashbacks, simbolismos y puntos de vistas que cambiaban constantemente.

La otra, The Maltese Falcon (El Halcón Maltés, 1941), dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart y Mary Astor, se estrenó con menos fanfarria y con un muy bajo perfil, pero también provocó una sensación inesperada, transformándose en uno de los sucesos del año. Basada en una novela de Hammett, esta versión reinventó el cine policial, ya que inauguró la forma de contar una historia de misterio utilizando la dramatización y ferocidad de una película de gángsters.

La ambientación, las interpretaciones y el desarrollo del tema rozan la perfección; además, la presencia de un héroe poseedor de una ética ambivalente, el cinismo de los personajes secundarios, la astucia de la mujer fatal, la tensión constante a que nos somete la acción, y un final casi poético fueron elementos esenciales que influyeron sobremanera en las futuras películas del género.

¿Cuántas otras películas, e incluso parodias, hemos visto que comienzan con una dama en problemas que llega desesperada a requerir los servicios de un detective privado?

El film noir alcanzó su máximo auge en el año 1944, cuando se estrenaron cuatro películas más que significativas: Double Indemnity (Pacto de sangre), Laura (Laura), Phantom Lady (La dama fantasma) y Murder, My Sweet (El enigma del collar). El impacto en la crítica y en lo comercial producido a la fecha de estreno de estas películas fue impresionante y decisivo, ya que presentaban hombres y mujeres de perfiles atractivos, pero capaces de cometer asesinatos a sangre fría y sin remordimientos. Así, los estudios comenzaron a producir en cantidad películas que tocaban temáticas demasiado atrevidas para la época: en The Postman Always Rings Twice (El cartero llama dos veces, 1946), los “héroes” eran una pareja adúltera que cometían un brutal asesinato para poder vivir su pasión; en Leave Her To Heaven (Que el Cielo la juzgue, 1945) una posesiva mujer no dudaba en cometer infanticidio con el objeto de retener al hombre amado; en Nightmare Alley (El callejón de las almas perdidas, 1947) se exponía la bajeza alcanzada por seres humanos llenos de codicia; en Born To Kill (Nacido para matar, 1947) un hombre y una mujer, cuñados, no reparan en medios para continuar con su atracción enfermiza...y muchos otros títulos de diversa índole, pero similar temática, que alcanzarían un nivel de perversión previamente desconocido en el cine comercial.

A medida que las películas abordaban cada vez más seguido los comportamientos aberrantes y los estados mentales extravagantes (como la esquizofrenia, la amnesia, la cleptomanía y hasta la hipocondría, como en el caso de The Street With No Name (La calle sin nombre, 1948), sus argumentos se tornaban más perturbadores, incluyendo en sus narrativas escenas de frecuentes alucinaciones, tramas laberínticas, secuencias oníricas y flashbacks, que nos llevaban a otros recuerdos por medio de otros flashbacks dentro del flashback.

Algunos claros ejemplos de películas que contienen estos y otros recursos son la magnífica Spellbound (Cuéntame tu vida, 1945), The Big Sleep (Al borde del abismo, 1946), The Big Clock (El reloj asesino, 1948) y, sobre todo, la famosa Gun Crazy (Vivir para matar, 1949), donde una hermosa e inescrupulosa mujer lleva a su amante a una vida delictiva desenfrenada.

La cumbre de popularidad alcanzada por este género tuvo lugar hacia la segunda mitad de los años ’40, cuando todos los estudios cinematográficos produjeron una buena cantidad de melodramas de este tipo. Para los comienzos de los años ’50, esta modalidad había pasado de moda, aunque en esta década aparecieron algunos de los mayores exponentes del fim noir, como Pickup on South Street (El Rata, 1953), The Big Heat (Los sobornados, 1953), The Big Combo (Gángsters en fuga, 1955) y la sobrevalorada Kiss Me Deadly (Bésame mortalmente, 1955).

La llegada a mediados de la década de la pantalla panorámica (CinemaScope, VistaVision, etc), y la popularización del uso del color en el cine parecieron poner fin a las “películas negras”. No obstante, esto no fue privativo, ya que excelentes ejemplos de este cine lo constituyen House of Bamboo (La casa del Sol Naciente, 1955) y I Died a Thousand Times (He muerto mil veces, 1956), que fueron filmadas utilizando los citados procesos. Y a finales de la década, se estrenaron dos películas que hablan por sí solas y parecen haber agotado al género en sí mismas: Touch of Evil (Sombras del mal, 1958) de Orson Welles (reestrenada en 2000 en copia restaurada, pero con el título Sed de mal), y Vertigo (De entre los muertos - Vértigo, 1958) del genial Alfred Hitchcock.

Estos cierres preanunciados de un género, que parecía morir y renacía al menor estímulo de un guión brillante, distan de bajarle el telón a una temática, a una visión de la realidad cinematográfica, que ha marcado a muchos realizadores. Quizás ahora se los llame “homenajes”, pero no dejan de ser verdaderas expresiones del Film Noir. ¿De qué otra forma podría catalogarse a Body Heat (Cuerpos ardientes, 1981) o Black Widow (Viuda negra, 1987)? Realizadores como Lawrence Kasdan, Brian DePalma y los hermanos Coen pueden tomar la posta en cualquier momento, y regocijarnos con destellos, recreaciones, vueltas de tuerca en la trama y caracterizaciones que nos remontarán a la era inolvidable del Film Noir.

FABIÁN CEPEDA (1966-2011)
Co-Director y Co-Autor de HollywoodClasico
Extraordinario investigador y autor, gran amigo y maravillosa persona
Nunca será olvidado por quienes nos cruzamos en su vida


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