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Boris Karloff

Por Fabián Cepeda

Boris KarloffAunque el nombre de Boris Karloff fue y es uno de los más famosos de Hollywood, no puede decirse que haya sido alguna vez una gran estrella. Sin embargo, encontró un lugar vacante en el cine de terror, y allí se quedó para siempre. Boris Karloff fue realmente un maestro del maquillaje.

Sus monstruos y villanos fueron variados, pero casi todos tenían en común una dosis exacta de patetismo, que era reflejo de su estilo de vida privada, ya que era un hombre gentil, cortés y atento, y estas cualidades estaban de alguna manera siempre presentes en los personajes grotescos que interpretó a lo largo de sus cincuenta años de carrera. El alcance de su fama opacó el hecho de que aquellas películas que protagonizaba eran de la clase “B”, y que en algunas películas de mayor presupuesto su rol era simplemente uno más del reparto. En resumen, Karloff fue uno de esos actores a los que todo el mundo quiere sin importarle si tiene talento o no. Aun hoy es venerado por fanáticos del cine de terror, y es imposible imaginarlo en otros géneros (aunque de hecho intrepretó muchos), y esto sin duda se debe a que Karloff poseía un estilo interpretativo muy personal.

Boris Karloff y Marilyn HarrisWilliam Henry Pratt, tal su nombre, nació en Dulwich, al sur de Londres, el 23 de Noviembre de 1887, el menor de nueve hermanos, y hacia 1909 emigró a Ontario, Canadá, a realizar tareas en una granja.

Más tarde, y a través de un aviso de un periódico, se unió a una compañía teatral de gira por el lugar, y fue ahí cuando adoptó el nombre artístico de Boris Karloff.

Con ésta y otras compañías realizó giras por todo el Canadá a lo largo de 10 años, y hacia 1916 llegó a Los Angeles, donde le ofrecieron trabajar como extra de cine mudo. Durante toda la década siguiente apareció en pequeños papeles sin importancia, casi siempre interpretando a asesinos y criminales.

La llegada del sonoro trajo buenos vientos a la hasta entonces rutinaria carrera cinematográfica de Karloff.Después de obtener un gran éxito con Dracula (1931) (*), los estudios Universal planeaban continuar con la saga del terror, y se propusieron hacer una nueva versión de Frankenstein, la famosa obra de Mary Shelley, y como Bela Lugosi se negó a interpretar el papel que en un principio fue pensado para él, el director del proyecto, James Whale, le ofreció una prueba, maquillaje mediante, al ignoto Karloff. Whale quedó totalmente convencido de su asombrosa caraterización del monstruo, por lo que de inmediato le dio el rol.

Boris Karloff y Bramwell FletcherLa película Frankenstein (Frankenstein, el creador del monstruo, 1931) obtuvo un éxito enorme, y la Universal le ofreció a Karloff un contrato por siete años, planeando encontrar en esta nueva estrella al sucesor del fallecido Lon Chaney.Pero en un principio el estudio pareció no saber muy bien qué hacer con él, y Karloff apareció en varias películas sin relevancia, hasta que al año siguiente, un trío de filmes especialmente preparados para él lo colocaron nuevamente en la cima. The Mummy (La momia, 1932), The Old Dark House (El caserón de las sombras, 1932), y The Mask of Fu Manchu (La máscara de Fu Manchú, 1932) marcaron un hito importante en su carrera, y perfilaron de alguna manera sus posteriores papeles en el cine. Luego de semejante suceso, Karloff se consideraba una verdadera estrella y como tal exigió un aumento significativo en su salario, y ante la negativa del estudio emigró a Inglaterra, donde interpretó una película del género realmente olvidable. A su regreso a Hollywood, los estudios R.K.O. Radio Pictures le ofrecieron protagonizar la película The Lost Patrol (La patrulla perdida, 1934) de John Ford, con un notable suceso, por lo que los directivos de la Universal reconsideraron su petición y le concedieron el aumento solicitado, ofreciéndole una serie de películas desarrolladas a su medida. Junto al famoso Bela Lugosi, el estudio ubicó a Karloff en una seguidilla de éxitos de taquilla, tales como The Black Cat (El gato negro, 1934), The Raven (El cuervo, 1934), y The Invisible Ray (El poder invisible, 1936), que consolidaron las carreras de ambos intérpretes. Particular éxito tuvo la muy recordada secuela de su primer éxito, The Bride of Frankenstein (La novia de Frankenstein, 1935), en la que él y Elsa Lanchester ofrecieron interpretaciones realmente memorables. De allí en adelante Karloff decidió él mismo orientar su carrera, y alternó su trabajo en la compañía con otros en varios estudios (especialemte la serie de “Mister Wong” que filmó para la Monogram Pictures). Pero parecía ser que solamente las películas filmadas para Universal alcanzaban notoriedad, y a finales de los años ’30 Karloff obtuvo gran reconocimiento con Tower of London (La torre de Londres, 1939), The Son of Frankenstein (El hijo de Frankenstein, 1939) y Black Friday (Viernes 13, 1940), estas dos últimas nuevamente en dupla con Lugosi.

Elsa Lanchester y Boris KarloffA principios de la década del ’40, Karloff insistió en seguir eligiendo su propio material, e interpretó numerosas películas para diversos estudios que no lograban colmar las expectativas del actor ni del público.

Karloff sentía que su carrera se escapaba de sus manos y se sentía deprimido por la calidad y aceptación de estos films, pero a la vez consideraba que en realidad era más importante trabajar que preocuparse por principios artísticos. Hacia 1943 incursionó nuevamente en el teatro, y luego de alcanzar un considerable suceso con la puesta en escena de la obra “Arsénico y encaje antiguo”, Boris Karloff retornó a Hollywood con su prestigio renovado y munido de altas expectativas.

Solamente aceptó papeles en películas que él considerara de primera clase, secundado por figuras de renombre. Así, interpretó para la Universal The Climax (El ruiseñor y el cuervo, 1944) y The House of Frankenstein (La guarida de Frankenstein, 1944), acompañado en esta última por Lon Chaney Jr. y John Carradine. Pero estas películas no alcanzaron el éxito esperado. Nuevamente a la deriva y alejado de la Universal, Karloff tuvo la suerte de toparse con el productor Val Lewton, quien confió que aún no estaba todo dicho y bien podría utilizar las grandes cualidades interpretativas del astro, y le ofreció protagonizar tres películas que habrían de alcanzar buena repercusión y elevarían la alicaída carrera de Karloff: The Body Snatcher (El profanador de tumbas, 1945), Isle of the Dead (La isla de los muertos, 1945) y Bedlam (Manicomio, 1946). Curiosamente, si bien estas películas reafirmaron su imagen y le permitieron acceder a papeles importantes en películas de mayores presupuestos para estudios de primera línea, los roles ofrecidos poco tenían que ver con el perfil “siniestro” que Karloff había establecido como propio. Pero de allí en más solamente le ofrecerían películas de segunda clase y roles en films cómicos (a menudo intrerpretándose a sí mismo).

Durante la década de los ’50, Karloff trabajó asiduamente en la televisión, realizando películas genéricas o presentado shows como auspiciante, además de trabajar en radio. También filmó algunas películas de dudosa reputación en Europa, pero ninguna logró siquiera igualar alguno de los éxitos de las décadas anteriores, y fueron poco vistas.

Boris Karloff, Peter Lorre y Vincent PriceA principios de los los ’60, el hoy famoso productor y director Roger Corman unió a Karloff con otro “grande” del género de terror, Vincent Price, en dos producciones rutinarias: la nueva versión de un viejo éxito de Karloff, The Raven (El cuervo, 1963), y The Terror (El terror, 1963). Durante la filmación en Inglaterra de Curse of the Crimson Altar (El altar de sangre, 1968) junto a nada menos que Christopher Lee y Barbara Steele, Karloff, de 81 años, mostró síntomas de la enfermedad que más tarde causaría su deceso .

El resto de sus apariciones cinematográficas de la década fue más que rutinario, y hacia 1968 Karloff aceptó una propuesta para filmar cuatro películas de terror en México. Se trataba de películas de clase Z, con un grupo de artistas desconocidos, y donde Karloff aparecía casi “obligado” en pequeños roles de los cuales realmente se podía prescindir sin alterar el argumento.

Así, un cansado Boris Karloff ofreció interpretaciones aburridas. Además, por falta de recursos económicos, los films no pudieron ser completados, por lo que fueron comprados por un productor americano y terminados en los Estados Unidos. Realmente agotado y enfermo, Boris Karloff retornó a Inglaterra, donde falleció de enfisema el 2 de febrero de 1969.

(*) En los inicios del cine sonoro era común que los estudios realizasen versiones alternativas de sus principales películas, pero habladas en español, francés, italiano, alemán y algún otro idioma. Algunos intérpretes bilingües protagonizaban más de una versión, pero así fue que, curiosamente, la Drácula original, con Bela Lugosi, nunca se estrenó en la Argentina. La versión que llegó al país fue la protagonizada por Carlos Villar (o Villarías). Estas versiones se filmaban de noche, utilizando los mismos decorados para rodar las mismas escenas que se había registrado durante el día. En el caso de esta versión en español, el prestigioso crítico Leonard Maltin le ha conferido el honor de incluirla en su biblia del cine “Movie and Video Guide”, por considerarla mejor que la estelarizada por Lugosi, probablemente la única película de este tipo reconocida en su obra.

FABIÁN CEPEDA (1966-2011)
Co-Director y Co-Autor de HollywoodClasico
Extraordinario investigador y autor, gran amigo y maravillosa persona
Nunca será olvidado por quienes nos cruzamos en su vida


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