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Dinastías del cine: Los Barrymore

Por Marcos Celesia

Están los Fonda, los Garland-Minnelli y muchos otros, pero la estirpe de los Barrymore se remonta a muchas más generaciones y a mucho antes en el pasado. Hemos tomado dos de sus representantes de más renombre, John Barrymore y si nieta Drew Barrymore, como sujetos de nuestro juego A 5 PELÍCULAS DE DISTANCIA, pero hay mucho que contar más allá del mero hecho de preguntarnos cómo es posible que esta actriz tan joven pueda ser nieta de alguien que hoy tendría casi 120 años...

Cuando el siglo pasado se casaron John Drew y Louise Lane fue como que contrajesen nupcias los príncipes herederos de dos de las casas reales del teatro más famosas y respetadas. Su raíces en las tablas se remontaban al siglo 18. Dos de los hijos del matrimonio fueron John Drew y Maurice Barrymore (algunos miembros del clan adoptaron el apellido Drew y otros Barrymore, pero el verdadero era Blythe). John se casó con Georgie Drew y nacieron Lionel Barrymore (1878-1954), Ethel Barrymore (1879-1959) y John Barrymore (1882-1942). Bajo la influencia casi despótica de la abuela, los tres hermanos hicieron sus primaras armas en el teatro desde muy jóvenes.

John Barrymore, el “Dulce Príncipe” del perfil perfecto y el que logró más renombre de los 3 hermanos, inició su carrera teatral a los 20 años. En Broadway triunfó principalmente como actor de comedia. En 1913 firmó contrato con la productora cinematográfica Famous Players-Lasky e inició una fructífera carrera en la pantalla. Desde sus primeros films, le entusiasmó el medio. Incluso, y a pesar de su formación teatral, le fascinaba el hecho de que el cine no fuese parlante, ya que lo consideraba la prueba definitiva del talento de un actor. Algunas de las películas de su paso por el cine mudo fueron Raffles, the Amateur Cracksman (Raffles, el ladrón aristocrático, 1917), On the Quiet (En el silencio, 1918) y The Test of Honor (En los fueros del honor, 1919). La película que lo catapultó a la fama mundial fue Dr. Jekyll and Mr. Hyde (El hombre y la bestia, 1920).

Para esta altura se casó con la poetisa Michael Strange y fue padre de Diana Barrymore (1921-1960). Otro éxito de su ascendente carrera fue Beau Brummel (El hermoso Brummel, 1924), acompañado de Mary Astor, con quien sostuvo un romance. Para la Warner filmó Don Juan (Don Juan, 1926), ya con una banda sonora musical sincronizada, y publicitándolo como “El mejor actor del mundo y el mejor amante de todos los tiempos”. No obstante, considerando los 44 años de Barrymore, que ya se le notaban, a los críticos les pareció una frase publicitaria difícil de avalar. Ni que hablar de las críticas sobre su ya acartonada sobreactuación.


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En 1928 se casó con la muy joven Dolores Costello, con quien tuvo dos hijos, Dolores y John Blythe Barrymore, Jr. En 1932 hizo su primera película bajo contrato con la MGM, Arsene Lupin (Arsenio Lúpin, 1932), junto a Lionel. Le quedaban pocos años de protagonista romántico, pero Grand Hotel (Grand Hotel, 1932) lo reunió inolvidablemente con Greta Garbo. Después llegaría una película que significó mucho para él a nivel personal. Interpretó al padre enloquecido de Katharine Hepburn en A Bill of Divorcement (Doble sacrificio, 1932). John había empezado a dar evidencias de su problema de alcoholismo. En entrevistas concedidas reconoció que el gran dolor que quería aliviar con la bebida fue el recuerdo de la enfermedad mental de su padre y su muerte en una institución siquiátrica.

Ya que la MGM tenía a los hermanos Barrymore bajo contrato, decidió convocar a Ethel y unirlos a los 3 en una película, Rasputin and the Empress (Rasputín y la Emperatriz, 1932). Lionel interpretó a Rasputín, Ethel a la Zarina Alejandra y John al príncipe Paul Chegodieff, enamorado de Natasha (Diana Wynyard). El verdadero príncipe, que se llamaba Félix Youssoupoff, que estaba vivo, y la Princesa, le hicieron juicio a la MGM por injurias y violación de la privacidad, y lo ganaron. Muchos críticos se preguntan si, considerando el resultado de la película, todo esto valió la pena.

Después siguieron Topaze (1933), Dinner at Eight (Cena a las ocho, 1933) y la desopilante extravagancia Twentieth Century (La comedia de la vida, 1934), junto a Carole Lombard.  Durante el rodaje de Romeo and Juliet (Romeo y Julieta, 1936), junto a Leslie Howard y Norma Shearer en los roles protagónicos, sus problemas con el alcohol recrudecieron. Ya divorciado de Dolores Costello, estaba teniendo un romance con una jovencita de 19 años, Elaine Barrie. En la filmación no lograba memorizar sus líneas. El productor Irving Thalberg estuvo a punto de reemplazarlo por William Powell, que se negó a hacerle esa jugada a un viejo amigo, pero en vez convenció a John de internarse en una clínica hasta terminar la filmación.

Carole Lombard, en un gesto de gran generosidad y agradecimiento por la contribución de Barrymore a Twentieth Century, exigió que se le diese un papel de reparto en True Confessions (Confesión sincera, 1937).

En 1938 se mantuvo bastante activo, pero sólo cabe destacar su grandilocuente personificación de Luis XV en otra película de Norma Shearer, Marie Antoinette (María Antonieta, 1938).

Lionel Barrymore no tuvo ni quiso tener una carrera tan estelar como su hermano John. Su estadía en Hollywood se extendió a lo largo de 50 años, pero prefirió evitar los roles románticos, conciente de que no era atractivo como para llevar adelante ese tipo de papeles. En vez, se especializó en toda la gama de personajes posibles: comediante, héroe o villano. En definitiva: el verdadero actor de carácter. Desde 1932 hasta que murió en 1954 estuvo bajo contrato para la MGM. Casi la mitad de su carrera, a partir de fines de la década del ’30, la tuvo que padecer en silla de ruedas, por una lesión en la cadera. Es sorprendente que para el grueso de sus actuaciones más recordadas se haya enfrentado a esa limitación. Y más sorprendente aún que el estudio le haya podido “adaptar” a su condición tantísimos roles.

Al igual que sus hermanos, empezó su carrera en el teatro, yéndose de tour con su abuela e incluso llegando a opacar en un papel secundario a su famoso tío, John Drew. En sus memorias, “We Barrymores” (1951), Lionel cuenta cómo se inició en el cine. Visitaba frecuentemente los estudios Biograph y ni bien tuvo oportunidad de cruzar palabra con D.W. Griffith le ofreció sus servicios. Griffith le respondió casi despectivamente que él no empleaba a actores de teatro. A lo cual Lionel le respondió “Yo ni por asomo soy tal criatura. Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa. Créame. Necesito trabajar”. Griffith lo contrrató por US$ 10 por día, como extra. Su primera película como actor y no extra fue Judith of Bethulia (Judith de Bethulia, 1914), en que interpretaba varios papeles muy breves. Las puertas se habían abierto y su ascenso fue vertiginoso. Apenas dos años después de A Yellow Streak (El rayo de oro, 1915), ya estaba dirigiendo a su hermana Ethel en el film Life’s Whirlpool (El remolino de la vida, 1917). Y su mejor actuación de este período fue cuando recreó un papel que había compuesto en el teatro, el protagonista del drama de Augustus Thomas The Copperhead (Más duro fue vivir, 1920).

La década del ’20 fue una de asentamiento definitivo de Lionel en Hollywood, ya que prefirió continuar su carrera en el cine y no en el teatro. A Hollywood se mudó definitivamente y empezó a filmar con la MGM. Entre sus primeras actuaciones para el estudio se cuentan The Temptress (Donde la vida empieza, 1926), como el esposo a quien Greta Garbo le es infiel, y Sadie Thompson (Alma pecadora, 1928), en la que se suicida por haber sucumbido ante los encantos de Gloria Swanson.

Con la llegada del cine sonoro su rango dramático y su voz perfectamente modulada para el teatro se convirtieron en su mejor capital. Incluso fue requerido como director, por ejemplo para Ruth Chatterton en Madame X (Madame X, 1929), que le valió a la actriz una nominación para el Oscar.

Nada ejemplifica mejor esto que el Oscar al Mejor Actor que ganó por A Free Soul (Alma libre, 1931), en que interpretaba al padre alcohólico de Norma Shearer. Una actuación en que se mostró inusualmente medido fue en Grand Hotel (Gran Hotel, 1932), nuevamente junto a su hermano John. A partir de allí ya podemos hablar de un Lionel Barrymore absolutamente privilegiado y favorecido por los poderes constituidos de la MGM, Louis V. Mayer e Irving Thalberg. Con los dos tenía excelente relación, y le ofrecieron los mejores roles que pudiera desear. Para empezar le brindaron la posibilidad de interpretar a Rasputín junto con sus dos hermanos, y de participar en tres producciones estelares: Dinner at Eight (Cena a las ocho, 1933), Treasure Island (La isla del tesoro, 1934) y David Copperfield (David Copperfield, 1935).  En 1937 le fue asignado el rol del Juez Hardy en A Family Affair (El honor de la familia), la primera de la serie de películas de Andy Hardy, con Mickey Rooney. Durante la filmación de Saratoga (Saratoga, 1937) se tropezó con un cable y volvió a lesionarse la cadera, quedando confinado a una silla de ruedas.

Barrymore desesperó de que sus días en el cine hubiesen llegado a su fin, pero Louis B. Mayer le aseguró que no sería así, y como gesto de buena voluntad le “prestó” sus servicios a la Columbia para interpretar al abuelo de You Can’t Take It With You (Vive como quieras, 1938), de Frank Capra, un rol que había sido re-escrito para que Lionel lo pudiese interpretar desde su silla de ruedas. Cuando volvió a la MGM se encontró que su papel en la serie de Andy Hardy había sido tomado por Lewis Stone, pero el amigo Mayer no si hizo esperar. Barrymore no se iba a quedar sin la “franquicia” de una serie de películas. Le asignó el papel del Dr. Gillespie en la nueva creación del estudio: los films del Dr. Kildare. La primera fue Young Dr. Kildare (El joven Dr. Kildare, 1937). El Dr. Kildare fue interpretado por Lew Ayres hasta 1942. A partir de ahí la serie continuó 5 años más, pero centrada en el Dr. Gillespie de Barrymore, y diferentes doctores jóvenes se iban turnando para ocupar el lugar dejado por el titular: Philip Dorn, Van Johson y James Craig.

Al estar limitado en su movilidad, las actuaciones de Barrymore se tornaron cada vez más afectadas, con muecas y cejas levantadas y expresiones vocales que eran de las más imitadas en todo Hollywood. Hay críticos que consideran que en los últimos 20 años de su carrera Barrymore deambuló por sus roles con un desgano total, sin la entrega de la que era capaz. Es difícil coincidir con ellos como regla general, ya que algunas de sus caracterizaciones fueron memorables.

Lionel Barrymore fue un hombre de innumerables talentos. Pintaba, realizaba grabados, componía música sinfónica y escribía poemas y ficción. Casado dos veces, su única hija (Ethel) no se dedicó a la actuación. Lionel Barrymore falleció el 15 de noviembre de 1954.

No nos quedaría más que continuar (como si fuese poco) con el listado de sus principales films de la era de oro de la MGM:  A Guy Named Joe (Dos en el cielo), Dragon Seed (La estirpe del dragón, 1944), Since You Went Away (Desde que te fuiste, 1944), Valley of Decisión (El valle de la abnegación, 1945), It’s a Wonderful Life (Qué bello es vivir, 1946), Duel in the Sun (Duelo al sol, 1946) y Key Largo (Huracán de pasiones, 1948).

Ethel Barrymore fue una hermosa mujer que con su belleza Victoriana, su altura y su porte fue admirada por hombres y mujeres durante las primeras décadas del Siglo XX. Incluso Winston Churchill le propuso matrimonio. Fue considerada la Primera Dama del Teatro Americano. Entre 1915 y 1919 realizó una docena de films mudos. Entre ellos podemos mencionar Nightingale (Ruiseñor, 1915), su debut, The Lifted Veil (La mujer del velo, 1917), Life’s Whirlpool (El remolino de la vida, 1917), dirigida por su hermano Lionel, y la última antes de retornar a las tablas, The Divorcee (La divorciada, 1919).

 


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En teatro inmortalizó “Casa de muñecas” y fue tentada para regresar al cine luego de 13 años, para actuar junto a sus hermanos en Rasputin and the Empress (Rasputín y la Emperatriz, 1932). Pero el teatro volvió a reclamarla y el cine debió esperar otros 12 años. Para 1944, con 65 años, Ethel ya estaba lista para refugiarse en el cine, y adueñarse de a cuanto rol matriarcal le pudiese echar mano en la MGM. Tan exitosa fue su nueva carrera cinematográfica que consiguió un Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por su primera película tras tantos años de ausencia: None But the Lonely Heart (Un desolado corazón, 1944), como la madre de Cary Grant en un drama desgarrador. Después llegarían 3 candidaturas adicionales, en un período de 4 años, por The Spiral Staircase (Escalera de caracol, 1946), encarnado a la inválida que cuida Dorothy McGuire, The Paradine Case (Agonía de amor, 1947), como la esposa del juez Charles Laughton, y Pinky (Lo que la carne hereda, 1949), interpretando a la jefa de una familia sureña que le deja un legado a Jeanne Crain. Su excelente actuación como la propietaria de una galería de arte, que toma a Joseph Cotten como protegido en Portrait of Jennie (El retrato de Jennie, 1948) también hubiese sido merecedora, con lo cual habrían sido cuatro nominaciones seguidas.

Ethel murió de un ataque cardíaco el 18 de junio de 1959. La sobrevivieron 3 hijos de su matrimonio con el inversor Russell Colt. Ninguno de sus hijos siguió la carrera artística.

La generación intermedia de los Barrymore no tuvo ninguna suerte. Los únicos que intentaron carreras en el mundo del espectáculo fueron los hijos de John. John Barrymore Jr., nacido en 1932, es más notorio por su vida privada y por el hecho de ser el padre de Drew Barrymore que por cualquiera de sus actuaciones. En realidad, las únicas películas que realizó de alguna importancia fueron The Big Night (La noche del odio, 1951) y Winchester ‘73 (Winchester ‘73, 1967).

Por lo demás sólo se podrían mencionar sus reiteradas temporadas en la cárcel, por alcoholismo, violencia y tenencia de drogas. Más trágica aún fue la historia de su medio-hermana, Diana Barrymore. Tras la separación de sus padres vivió una vida solitaria, con un John Barrymore ausente que a penas si la vio algunas veces en sus años formativos. En 1942, con 21 años de edad, intentó una carrera cinematográfica pero sólo la convocaron para 5 películas. En 1944 todo había acabado. Su mayor “éxito”, dentro de una vida plagada de matrimonios fallidos y alcohol, fue la autobiografía en que se compadecía de sí misma y que fue llevada al cine: Too Much, Too Soon (Demasiado, demasiado pronto, 1958). Errol Flynn, amigo personal de Barrymore, lo interpretó en una de sus últimas actuaciones, cuando ya lo acosaban los mismos problemas etílicos que le costaron la vida a Barrymore y a su hija. El papel de Diana lo jugó Dorothy Malone. Dos años después, Diana sucumbió al alcoholismo.

 


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Llegamos finalmente a la hermosa Drew Barrymore, nacida en 1975 e hija de John Barrymore, Jr. Antes de cumplir un año ya aparecía en publicidad, y logró renombre como la niña en E.T. – The Extra Terrestrial (E.T. El extra-terrestre, 1982), de Steven Spielberg. En realidad, su debut cinematográfico había sido a los 4 años, como hija de William Hurt en Altered States (Estados alterados, 1980). Siguieron un par de éxitos, con Irreconcilable Differences (Irreconciliables diferencias, 1984) y Firestarter (Llamas de venganza, 1984). Pasó los años siguientes, a pesar de su joven edad, entrando y saliendo de centros de rehabilitación por sus adicciones al alcohol y las drogas. En 1989 intentó suicidarse y después vivió un tiempo con el músico y adicto recuperado David Crosby y su esposa. Parecía lista a cumplir el destino de su padre y su abuelo, pero en 1992 pareció asentarse, retomó el trabajo con ahínco y, a pesar de algún traspié y un matrimonio fracasado, se ha convertido en una estrella respetada, que ahora incluso produce sus propias películas, como por ejemplo Charlie’s Angels (Los ángeles de Charlie, 2000), que la Columbia Pictures exhibe en estos momentos.

Algunas de las películas de este período son: Scream (Scream, 1996), Everyone Says I Love You (Todos dicen te quiero, 1996) y The Wedding Singer (La mejor de mis bodas, 1998).

La joven Drew tiene 25 años. Toda una vida por delante. Es de esperar que sea la Barrymore que rompa el molde de su línea directa, y que retome la tradición de profesionalismo de sus dos tíos abuelos. El talento... lo lleva en la sangre.

FABIÁN CEPEDA (1966-2011)
Co-Director y Co-Autor de HollywoodClasico
Extraordinario investigador y autor, gran amigo y maravillosa persona
Nunca será olvidado por quienes nos cruzamos en su vida


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