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Lewis Stone

Por Fabián Cepeda

Lewis Stone fue la imagen ideal del anciano padre siempre listo para el consejo del cine de Hollywood de los ’30 y ’40. Esto se debió mayormente a su participación en la larga serie de Andy Hardy de la MGM; y si bien este hecho le aseguró una continuidad laboral, también marcó una pauta con respecto de los papeles que de allí en más le ofrecerían, limitando así su cuantiosa capacidad interpretativa.

Stone comenzó su relación con el famoso estudio cerca de 1924, y se mantuvo en su compañía de intérpretes casi con exclusividad hasta el año de su fallecimiento. Si bien fue un renombrado actor de la época muda, con papeles de verdadera relevancia, fue el acierto de interpretar en el sonoro al correcto pero benevolente juez Hardy el que le dio inmortalidad, y por el que será recordado por siempre.

Lewis Shepard Stone nació el 15 de noviembre de 1879 en Worcester, Massachusetts. A una temprana edad abandonó sus estudios para servir a su patria durante la guerra Hispano-Americana, donde prestó servicios de instructor de infantería, alcanzando el grado de teniente. Finalizada la guerra, se volcó de lleno a la actuación, e hizo su debut teatral en Canadá. Hizo su debut en Broadway a principios del siglo pasado, con la obra Side-Tracked y luego con Bird of Paradise. Muy pronto logró hacerse un renombre en las tablas.

Interrumpió su carrera para servir nuevamente en el frente, esta vez para la Primera Guerra Mundial, en calidad de Mayor de Caballería, y una vez finalizado el conflicto, volvió a la actuación, pero esta vez en el cine.

Hizo su debut cinematográfico con la película The Man Who Found Out (1915), de la Essanay Pictures, y muy pronto su prestancia y su presencia lo convirtieron en un favorito de la pantalla. Trabajando por su cuenta y sin estar atado a ninguna compañía, realizó varias películas, hasta que en 1922 comenzó su larga relación con la Metro, cuando fue contratado por Louis B. Mayer para protagonizar The Prisoner of Zenda (El prisionero de Zenda, 1922), donde interpretaba un doble papel, junto a la inmensamente popular Alice Terry. Le siguió Scaramouche (Scaramouche, 1923), de nuevo con la Terry y con Ramón Novarro, otra película de capa y espada que tuvo un gran éxito, y para 1924, cuando el productor Samuel Goldwyn decidió fusionarse con la Metro y así crear la Metro-Goldwyn-Mayer, Stone tuvo un lugar destacado en las producciones por filmarse. Pero el actor pidió que se le permitiera continuar trabajando en otros estudios, cosa que fue aceptada excepcionalmente.

Así, Lewis Stone alcanzó un notable suceso con la película The Lost World (El mundo perdido, 1925), que filmó para la First National Pictures (que luego sería la famosa Warner Brothers), cuya temática es hoy por hoy conocida gracias al excelente remake que Steven Spielberg realizó en 1997, Jurassic Park. Stone interpretaba a Sir John Roxton, un distinguido miembro de una expedición con rumbo a una isla Sudamericana, en busca de animales prehistóricos.Y continuando con su carrera “free lance”, Stone alcanzó otro éxito al interpretar al Conde Pahlen, consejero del demente zar de Rusia Paul I, en la película The Patriot (Alta traición, 1928), de la Paramount Pictures. Su soberbia actuación le valió una nominación al Oscar®1 , pero no lo ganó. Pero fue en este año que Lewis Stone decidió volcarse de lleno a las producciones que le ofrecía una compañía pujante y creciente como la MGM, y comenzó de allí en más a trabajar casi exclusivamente con ella.

Con casi cincuenta años, Stone inició una serie de películas con la estrella máxima del momento, Greta Garbo. En A Woman of Affairs (El carnaval de la vida, 1929), interpretó a un aristocrático inglés que pretende a la Garbo, pero la pierde ante John Gilbert. Y en los años siguientes interpretó a hombres que de alguna forma u otra, estaban ligados afectivamente con la popular estrella sueca, en las películas como Wild Orchids (Orquídeas salvajes, 1929) y Romance (Romance, 1930).

Comenzada la década del ’30, Stone se convirtió en un actor ya maduro de gran aceptación en el público. Si bien ya no podía interpretar papeles de galán, el actor fue ubicado en numerosos y diversos roles creados especialmente para él por los ejecutivos de la MGM.


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Entre los destacados papeles que le tocó interpretar, sobresalen el rígido guardia en The Big House (The big house, 1930), el líder de una pandilla de espías en la exitosa Mata Hari (Mata Hari, 1931), de nuevo con Greta Garbo, un desesperanzado veterano de guerra que añora sus días pasados en la multiestelar Grand Hotel (Gran Hotel, 1932) , y un importante consejero de, una vez más, Greta Garbo, en su inolvidable interpretación de Queen Christina (Reina Cristina, 1933).

Sin embargo, el inquieto Stone decidió continuar con su costumbre de alternar trabajos con otras compañías, y durante la década filmó varias películas para la R.K.O. , Paramount y Universal, pero ninguna de ellas merece destacarse, ya que eran solamente producciones que trataban de alcanzar notoriedad utilizando su nombre.

Pero sin duda su destino estaba unido con la compañía que tantos éxitos le había permitido alcanzar, la MGM. Cuando en 1937 el veterano actor (y compañero de Lewis Stone en numerosas películas) Lionel Barrymore se lesionó la cintura luego de interpretar al juez Hardy en la película A Family Affair (El honor de la familia, 1937), los directivos del estudio desesperaron, ya que debido al éxito alcanzado por el film tenían planeado realizar una serie de secuelas utilizando la particular familia Hardy. Barrymore debía cumplir estrictamente con un prolongado reposo debido a su avanzada edad, así que la MGM prontamente incorporó a Lewis Stone como la principal figura de esta larga serie, rodeándolo de un simpático grupo de intérpretes de la compañía, tales como Mickey Rooney, Ann Rutherford y Fay Holden. Mickey Rooney no tardó en adquirir el protagonismo de los films.

Estas películas (más de diez) fueron inmensamente populares, y posicionaron las carreras de surgentes figuras como Judy Garland, Lana Turner y Kathryn Grayson, entre muchas otras. Y Stone colaboró muchísimo para dar color y vitalidad a estos envíos, interpretando al prudente juez pueblerino y paciente padre de familia, a tal punto que a partir de este papel fue casi imposible separar al actor del personaje.

Lewis Stone nunca consideró la oportunidad de retirarse de la pantalla, y cuando hacia 1946 la serie finalizó, el estudio, agradecido de su larga colaboración, continuó depositando su confianza en él, y le asignaron papeles de diversa índole, pero todos de categoría.

Así, Stone interpretó una variedad de roles disímiles, como en el drama State of the Union (Su mujer y el mundo, 1948) o en las remakes de antiguas películas de capa y espada (que, curiosamente, lo habían tenido como protagonista), como The Prisoner of Zenda (El prisionero de Zenda, 1952), y Scaramouche (Scaramouche, 1952).

En los últimos años de su vida, y siempre trabajando para la MGM, Stone trabajaría solamente unas pocas semanas al año, pero ante la terminante decisión de Louis B. Mayer, se le pagaba salario completo, como si trabajara diariamente. El actor, muy avanzado en edad, no quería retirarse, ya que decía amar su trabajo, y divertirse muchísimo en los sets de filmación.

Lewis Stone falleció a los 73 años el 12 de setiembre de 1953 en su hogar de Beverly Hills, de un ataque al corazón y en brazos de su esposa Hazel. Ese día había tratado de espantar de su domicilio a tres jóvenes delincuentes que estaban destrozando los muebles de su jardín, y debido a la tensión vivida, sufrió un colapso fatal.

Cuando en 1958 Mickey Rooney y la MGM decidieron revivir la serie de la familia Hardy en una secuela final, Andy Hardy Comes Home, la ausencia física de Stone se notó absolutamente. Pero de alguna manera, los responsables de la película trataron de que todos el mundo se acordara de él, poniendo en la sala de estar de la casa de los Hardy una inmensa foto del querido juez. No se nos puede ocurrir un más sentido homenaje a este actor de raza que nos regaló su inmenso talento y su reconocible semblante. Un eximio representante de esos “rostros familiares” que nunca olvidaremos.

FABIÁN CEPEDA (1966-2011)
Co-Director y Co-Autor de HollywoodClasico
Extraordinario investigador y autor, gran amigo y maravillosa persona
Nunca será olvidado por quienes nos cruzamos en su vida


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