Portada | | Buscar en Hollywood Clásico | Seguinos en Seguinos en Facebook

Jane Russell

Por Fabián Cepeda

Para la mayoría de de los amantes del cine, el atractivo primordial de Jane Russell ha sido siempre su impactante figura, y en particular su imponente busto. Si a esta cualidad natural se le suma la obsesión con la que Howard Hughes, practiquísimo productor y director de su propia compañía cinematográfica, la RKO Radio Pictures, impulsó la carrera de una joven desconocida, apostando con miles de dólares en propaganda centrada en sus atributos físicos, se comprenderá fácilmente que Jane fue la primer estrella con todas las letras en basar toda una carrera estrictamente en el tamaño de sus senos.

Y debido a esto es que se torna prácticamente imposible determinar correctamente qué otras cualidades profesionales pudo haber ofrecido esta hermosa mujer a lo largo de su carrera. Frecuentemente criticada por los medios como "a actriz con la cara de piedra" o "la estrella incapaz de actuar", Jane misma colaboró con la cimentación de esta fama, al demostrarse siempre imperturbable por este tipo de crítica, prefiriendo considerar a su generoso físico como un regalo natural de Dios, y a su meteórica carrera simplemente como a un trabajo muy bien pagado. A medida que los años pasaron, la actriz se vio lógicamente reemplazada por jóvenes aspirantes con iguales o mejores condiciones físicas, por lo que trató de focalizar la atención de su público hacia sus cualidades interpretativas, pero entonces las oportunidades de hacerlo se tornaron escasas. Así que Jane ha decidido tomarse las cosas con calma y rememorar su gloria pasada haciendo lo que más le gusta: disfrutar de la vida, a la que considera ha sido más que generosa para con ella.

Nacida el 21 de junio de 1921, con el nombre de Ernestine Jane Geraldine Russell, fue la única mujer, hija primeriza del matrimonio conformado por Roy William Russell, teniente de la Armada, y Geraldine Jacobi, actriz aficionada, ambos nativos de Dakota del Norte. Sus hermanos menores son Thomas, Kenneth, James y Wallace.

Durante la niñez, Jane y su familia vivieron temporalmente en Canadá, luego pasaron a San Fernando, en California, para más tarde establecerse en Burbank, a principios de la década del treinta, donde el señor Russell se desempeñó como gerente de una fábrica de limpieza.

La pequeña Jane sintió tempranamente inclinación por el arte, y ambicionaba expresarlo de cualquier manera. Además de probar con dibujo y diseño, su madre la envió a estudiar piano, y como complemento la muchacha por su parte formó parte de puestas en escena de varias obras teatrales, durante sus estudios secundarios en Van Nuys. Pero la temprana muerte de su padre la urgió a buscar trabajo para ayudar a su familia, y luego de graduarse se empleó como recepcionista. Paralelamente, comenzó a estudiar actuación con la afamada actriz rusa Maria Ouspenskaya, y también modeló frecuentemente para diversos fotógrafos.

Hacia 1940, el millonario Howard Hughes vió algunas de las fotos de la joven Jane y se interesó en ella, ofreciéndole la oportunidad de filmar una película, amén de un contrato personal para trabajar para él. Así, en 1941 se filmó The Outlaw (El proscripto), una variación de la historia del tristemente célebre bandolero Billy the Kid, cargada de sugestivas escenas que mostraban a la voluptuosa muchacha ligera de ropas y en provocativas poses. Problemas con la estricta censura de entonces limitaron el estreno de esta producción, y aunque en 1943 Hughes logró mostrarla oficialmente, fue recién hacia 1946 que la película alcanzó distribución y estreno oficiales. Obviamente, todo este revuelo significó fama para la emergente actriz, que, atada a un contrato de siete años, podía solamente hacer publicidad y fotos. Pero fueron estas tomas las que la transformaron en popular chica de tapa, y en preferida de las tropas que combatían durante la Segunda Guerra Mundial.

La película The Outlaw fue un éxito de taquilla, aunque las críticas especializadas la trataron como un western rutinario, lo que por otra parte era cierto. Pero Hughes tenía planes para Jane, y organizaba proyectos para ella que le permitieran mostrar su despampanante figura y sensual persona, aunque poco hicieran por su perfil actoral. Recién en 1946 la actriz tuvo oportunidad de filmar su segunda película, Young Widow (Esclava de un recuerdo), para la RKO Pictures, productora que luego ayudaría a cimentar su carrera. Nuevamente aquí, Russell ofrecía un papel cargado de sexualidad y sugerencia, pero la actriz sabiamente iba proveyendo a estos roles de una cuota de inteligencia para lograr que se la distinguiera del resto, y su actitud fue entendida.

Jane dio su gran salto interpretativo cuando fue convocada por el taquillero cómico Bob Hope, con quien ya había hecho fotos chispeantes durante la guerra, para ser su contraparte en la divertida comedia The Paleface (El carapálida, 1948), para la Paramount. El éxito de esta película fue considerable, y catapultó a Jane a la fama. Por ello, los productores decidieron filmar una secuela, Son of Paleface (El hijo del Cara Pálida, 1952), con el mismo equipo. El resultado fue óptimo.

Su permanencia en la RKO fue fructuosa, y la actriz se sintió cómoda con los roles que le ofrecían, en los cuales se le permitía desarrollar tanto su habilidad interpretativa como exhibir su majestuoso cuerpo. Esta interesante mezcla probó ser un suceso. Así, los galanes más codiciados de entonces desfilaron al lado de la "bomba sexy", tal como se la apodaba entonces: Robert Mitchum en His Kind of Woman (Su tipo de mujer, 1951) y Macao (Macao, 1952); Frank Sinatra, en Double Dynamite (1951); Victor Mature en Las Vegas Store (Sucedió en Las Vegas, 1952); Scott Brady (Montana Belle (Bella y bandolera, 1948); y Gilbert Roland en The French Line (Línea franceso, 1954) y Underwater! (La sirena del Caribe, 1955), entre otros. Los papeles eran especialmente escritos para ella, y la actriz se encargaba de lucirse en cada escena, dotándolos de una calculada cuota de cinismo, que la hacía tan inconfundible.

Su vida privada fue siempre celosamente guardada por Jane Russell y, a diferencia de otras actrices que ponían en el tapete todo los que les acontecía en revistas y publicaciones, Russell no permitía que el trabajo interfiriera con los asuntos del corazón. Casada en abril de 1943 con el deportista profesional Robert Waterfield, Jane pronto descubrió que no podía dar a luz, por lo que entre 1952 y 1956 el matrimonio adoptó sus tres hijos, Tracy, Thomas y Robert. Y para colaborar con las parejas en igual situación, Jane y su marido fundaron en 1955 WAIF, siglas correspondientes a la Fundación Mundial para la Adopción Internacional, una importante organización, pionera en su tipo, que ubicaba niños extranjeros con matrimonios estadounidenses. A la vez, Jane se interesó en la caridad, y lideró grupos cristianos de ayuda comunitaria, que recaudaban fondos para beneficencia.

El éxito de sus películas, su ejemplar vida personal y familiar y esa imagen de diosa sexual imparable ubicaron a la actriz en un lugar envidiable en Hollywood. Por ello, la poderosa 20th. Century Fox apostó a ella y requirió de sus servicios para tres superproducciones, que se transformaron en rotundos éxitos de la época. En Gentlemen Prefer Blondes (Los caballeros las prefieren rubias, 1953) interpretó a la corista Dorothy, quien junto a la diva Marilyn Monroe cazaba millonarios por el mundo; en el western The Tall Men (Garras de ambición, 1955) enloquecía a los protagonistas, Clark Gable, Robert Ryan y Cameron Mitchell, haciéndolos pelearse por sus encantos; y en la divertida The Revolt of Mamie Stover (La descarada, 1956), Jane era una cantante de cabaret que manipuleaba con sus curvas al rígido Richard Egan.

Este background alentó a la actriz y a su marido a formar, en 1955, su propia productora, la Russ-Field, y filmar películas en las que no siempre trabajaría Jane. Esta compañía engendró la secuela del éxito de la Fox con el dúo Russell/Monroe, sabiamente titulada ahora Gentlemen Marry Brunettes (Escándalo en París, 1955), y en ella Jane y la adorable Jeanne Crain interpretan a dos hermanas ancladas en París, metiéndose den un problema tras otro. Esta vez el éxito fue moderado, pero la productora decidió continuar, y organizó la filmación de tres películas más: la exitosa A King and Four Queens (Un rey y cuatro reinas, 1956) con el consagrado Clark Gable y Eleanor Parker, y la excelente –aunque injustamente criticada– Run for the Sun (Huida hacia el sol, 1956), con Richard Widmark, una variación de la afamada obra de Richard Connell "The Most Dangerous Game". Pero la tercera de esta seguidilla, la mediocre comedia The Fuzzy Pink Nightgown (1957), protagonizada por la propia Jane Russell, fue un rotundo fracaso; por lo que tanto, la actriz como la productora decidieron alejarse por un buen tiempo de la pantalla grande.

Pero Jane prontamente encontró una interesante variante en su carrera: hacia fines de 1957 presentó un divertidísimo show unipersonal en el hotel Sands de Las Vegas, lo que le posibilitó iniciar una larga y exitosa gira por casi toda América y Europa, presentando su trabajo. Y fue esta inteligente elección la que llevó a Jane centralizar su carrera en teatros, dejando de lado al cine que la hiciera famosa. Durante los seis años posteriores continuó con sus tours por los estados más variados de su país, a la vez que probó suerte en el medio televisivo, sin lograr demasiado éxito. Debido a que sus proyectos no llegaban a realizarse o quizás porque la elección de los envíos no era adecuada, la pantalla chica le volvió la espalda. La actriz alternó el circuito teatral con grandes obras de caridad, algo que alentaba en ella muchas esperanzas de cambiar, aunque fuera en parte, las desdichas ajenas.

Durante la primera parte de la década del '60, hubo un sinfín de rumores que la cuarentona actriz haría un triunfal retorno al cine, en esta o aquella película. La expectativa colmaba a todos menos a ella, quien nunca se vio a sí misma como la estrella que era y estaba realmente conforme con las diferentes facetas que le tocara vivir. Entonces, Jane decidió aceptar una propuesta fílmica de la Fox e interpretarse a sí misma en la película Fate is the Hunter (El destino nos persigue, 1964). Su papel era mínimo, y en la ficción le tocaba entretener a las tropas que luchaban durante la Segunda Guerra Mundial. Pero los días de Jane Russell como estrella del cine habían quedado tristemente atrás: nada hicieron por remontar su carrera su labor en el western de la Paramount Johnny Reno (Johnny Reno, 1966), donde aparecía junto al otrora famoso Dana Andrews e interpretaba a la dueña de una cantina, ni su rol de esposa del ministro Wendell Corey en Waco (Dilema de un bandido, 1966), y aún menos el papel en la prácticamente desconocida The Born Losers (Nacidos para perder, 1967), dando vida a una madura camarera, cuya hija adolescente se mezcla con una peligrosa pandilla de malvivientes motociclistas. Desilusionada con el cine, Jane no se interesó por conseguir más trabajos para ese medio.

Además, 1967 fue un año clave en la vida de la actriz, ya que en febrero presentó una demanda de divorcio en la corte judicial de Los Ángeles, alegando que Waterfield, su esposo desde 1943, abusaba físicamente de ella. Russell solicitaba la tenencia de sus tres hijos, y él la acusó de vivir alcoholizada. Luego de un cruento juicio, la actriz consiguió la custodia de dos de los niños, y el tercero quedó con su ex marido. Ya por entonces había conocido a un actor de su misma edad, Roger Barrett, y habían iniciado un romance. Se casaron en agosto de 1968, pero en noviembre del mismo año Barrett repentinamente falleció de un paro cardíaco, lo que sumió a la actriz en una profunda depresión.

Los siguientes fueron años difíciles para Jane, ya que la falta de trabajo y el terrible dolor personal y la carencia sentimental en la que estaba inmersa le impedían salir adelante. Sus sicólogos le aconsejaron volver a trabajar de inmediato para reponer fuerzas y continuar con su vida, y Jane –que seguía menospreciando la televisión y no tenía muchas ganas de volver a filmar– aceptó el papel de la "Tigresa de Alabama" para una supuesta serie de películas centradas en el personaje de Travis McGee, un eterno playboy. Pero una vez más la suerte no la acompañó, y su talento fue solamente requerido para el primero de los capítulos de la planeada serie, titulado Darker Than Amber (La muerte no es testigo, 1970). Jane se prometió a sí misma no volver a actuar en ninguna de las pantallas, a las que consideraba casi como "traidoras", y centralizó sus esperanzas en el teatro, labor que marcadamente prefería. Así, a fines de 1970 e inicios del año entrante, la actriz apareció en la obra "Catch Me If You Can", en Nueva Jersey. Y cuando Elaine Stritch decidió alejarse de la aclamada obra musical, ganadora del premio Tony, el rol de Company recayó perfectamente sobre Jane, quien lo desempeñó soberbiamente durante casi siete meses, recibiendo excelentes críticas de medios especializados, tales como el de la revista Variety.

En la actualidad, totalmente alejada de todo tipo de escenarios, la actriz disfruta de un excelente pasar económico, y constantemente participa de eventos de caridad, tema éste que prioriza por sobre todos los quehaceres de su vida diaria. Distinguida con diferentes y numerosos premios en los últimos años por su labor humanitaria, Jane escribió en 1985 una jugosa autobiografía a la que tituló: "Jane Russell: mi senda y mis desvíos". Las huellas de sus manos y pies están inmortalizadas en la vereda del Teatro Chino Grauman, y también posee una estrella que la recuerda en el Boulevard de Hollywood.

 

FABIÁN CEPEDA (1966-2011)
Co-Director y Co-Autor de HollywoodClasico
Extraordinario investigador y autor, gran amigo y maravillosa persona
Nunca será olvidado por quienes nos cruzamos en su vida


Sitio dedicado a la memoria de Aníbal Miguel Vinelli

© 1999–2017 Marcos Celesia y Fabián Cepeda
® Todos los derechos reservados. Registro de la Propiedad Intelectual.
Todos los derechos de propiedad intelectual de las fotos y los carteles que aparecen en este sitio son propiedad de las Productoras y/o Distribuidoras correspondientes. Dicho material ha sido tomado de fuentes de la Internet de libre accesibilidad o de textos publicados. Este sitio no pretende violar en forma alguna los derechos respectivos de los titulares de los Derechos de Autor.
Copyright to all photographs and posters which appear in this site belong by the corresponding Production and/or Distribution Companies. The same are collected from publicly aired and published sources. This site is in no way trying to infringe on the respective rights of their copyright holders.

Oscar® y Academy Awards® y la propiedad intelectual del diseño del Oscar® son marca registrada y marca identificatoria de servicios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas; y la estatuilla del Oscar® es propiedad registrada de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Este Sitio no es avalado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, ni se encuentra en forma alguna relacionado con la misma.
Oscar® and Academy Awards® and Oscar® design mark are the trademarks and service marks and the Oscar© statuette the copyrighted property, of the Academy of Motion Picture Arts and Sciences. This site is neither endorsed by nor affiliated with the Academy of Motion Picture Arts and Sciences.