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Jesse James, o
como romper todas las leyes imaginables

Jesse James (Tierra de Audaces, 1939) y The Return of Frank James (La Venganza de Frank James, 1940), dos películas que ofrecieron una visión hollywoodense de hechos verídicos.

Por Darío Lavia

"I'm bad / I'm bad / Like Jesse James, uh-huh"
John Lee Hooker

Una tentación que Hollywood no logra resistir es la de volver a contar una buena historia. Puede tratarse de una remake (o segunda versión de un clásico consagrado), como es el caso de 3:10 to Yuma (El tren de las 3:10 a Yuma, 2007) (ver A 5 Películas de distancia). O bien los productores pueden darle un nuevo giro de tuerca a un evento histórico que Hollywood ya ha relatado. En nuestro caso la historia fascinante es la de Jesse James, objeto de unas cuantas películas y series o episodios de televisión. La más reciente reencarnación de Jesse James en la pantalla grande se estrenó poco después del western arriba mencionado. Su largo título: The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, 2007). El film fue muy bien recibido, y fue nominado al Oscar® por Mejor Actor de Reparto (Casey Affleck) y Mejor Fotografía (Roger Deakins).

Si bien los puristas consideran que la versión actual está más emparentada con I Shot Jesse James (Balas vengadoras, 1949), de Samuel Fuller, su estreno nos inspiró a analizar la principal película sobre Jesse James y su segunda parte: Jesse James (Tierra de audaces, 1939) y The Return of Frank James (La venganza de Frank James, 1940), ambas realizadas en los años del Hollywood Clásico...

Algunos antecedentes históricos

Los que saben, han opinado con mucha propiedad sobre Jesse James (Tierra de Audaces, 1939) de Henry King. "Más relacionada con los años de la Depresión" nos dice William K. Everson, "su blanqueado relato de venganza de los hermanos James contra los propietarios del ferrocarril que arrebataban las tierras podría haber encontrado mayores analogías anteriormente, en los años treinta. El rodaje en exteriores, siempre un factor positivo en las películas sobre las tradiciones americanas de Henry King, era extremadamente bueno y la reconstrucción de la vida cotidiana en la granja de Missouri estaba muy bien realizada, pero como western resultaba larguísimo y aburrido".

Vista hoy en día, la película se ofrece como un entretenimiento liviano que desde el vamos solo pretende ajustarse a la visión que durante décadas habían venido ofreciendo las populares "dime novels" (un tipo de literatura conocida en España como "novelas de a duro").

Imagínese la titánica tarea de condensar en 100 minutos una historia en la que estuvieran presentes los siguientes elementos históricos:

- Las sórdidas (y nunca bien esclarecidas) andanzas de los James como Jinetes de Quantrill, y su vinculación con la masacre de Centralia.

- La interacción de los bandos resultantes al final de la Guerra de Secesión con dos tipos de Unionistas (los antiesclavistas radicales y los conservadores proesclavistas) y los vencidos Secesionistas.

- Los supuestos lazos entre Jesse y la banda de Archie Clement (promotor del primer robo a un banco cometido en tiempos de paz).

- El comienzo de sus andanzas (documentadas) junto a los Hnos. Younger.

- La relación con John Newman Edwards, editor del Kansas City Times y difusor de las cartas de Jesse (al que intentaba construir la imagen pública de moderno Robin Hood) en pos de la vuelta de los viejos Confederados al poder en el Estado de Missouri.

- La intensificación de los asaltos a bancos, diligencias y ferias entre Iowa y Texas antes de dedicarse a sus primeros ferrocarriles.

Aunque un poco alterados, para que concuerden con la lógica interna de un filme de aventuras, algunos de los incidentes históricos presentes en la película son:

- Luego de varios asaltos, la empresa de ferrocarriles Adams solicita la intervención de la famosa Agencia Pinkerton, la que envía detectives con poder de policía (varios de los cuales intentan infiltrarse y son asesinados). Estos incidentes motivan que el fundador de la agencia, Allan Pinkerton, tome el asunto como personal y viaje a conducir él mismo la cacería.

- En la noche del 25 de enero de 1875, durante un intento de arrestar a los James cercándolos en su granja, uno de los detectives arroja una bomba incendiaria a la casa donde efectivamente estaba Jesse y su pandilla. La explosión provoca la muerte de un medio hermano de Jesse, así como también severas heridas a la Sra. Samuels (madre de Jesse), que tiene que ser sometida a la amputación de un brazo. Semejante incidente, claro está, levanta más por la reputación de los James que cualquiera de los editoriales de Edwards.

- Al año siguiente de dicho asedio, la banda de James Younger se lanza a asaltar el First National Bank de Northfield, en Minnesota, golpe que resulta fallido y trágico: el grupo termina desbandado y con dos integrantes muertos, con los James prófugos por un lado y los Younger apresados por el otro.

- Bajo nombres falsos, los James se instalan en Nashville, Tennessee, pero solo Frank se mantiene pacífico, ya que Jesse arma banda nueva con la que se dedica principalmente al robo de trenes. Este Jesse, nervioso y paranoide, es el que termina confiando en los jóvenes hermanos Ford como hombres de su riñón. Irónicamente son los Ford quienes conspiran para matarlo (tal como muestra el filme): Cuando Jesse se sube a una silla para descolgar un cuadro y soplarle el polvillo, Bob ve la oportunidad y le dispara por la espalda (casi igual a como nos muestra Henry King en su película).

- Muerto Jesse, Bob Ford no hace ningún intento para disimular su acción y se contacta con el gobernador para reclamar una recompensa de 10 mil dólares aún vigente. Pero, aprehendido por las autoridades junto a su hermano, es acusado de "asesinato en primer grado" - ¿ésto no suena un poco a Van Helsing acusado de asesinato luego de empalar a un conde rumano en Dracula’s Daughter (La hija de Drácula, 1936), se acuerda?-. Condenados a morir ahorcados, a las dos horas de dictaminada la condena llega un perdón del Gobernador de Missouri. La opinión pública se irrita con lo que percibe como una conspiración entre particulares y el Estado para liquidar a un ciudadano, lo que cimenta el prestigio de Jesse, ya como leyenda, en todos aquellos simpatizantes con la causa del Sur. El resto de la historia incluye a un Charles Ford suicidándose, a un Bob Ford muriendo de un escopetazo en el cuello disparado por un tal Edward Capehart O'Kelley (quien va preso por diez años, sentencia conmutada y, a su vez, es muerto por un policía), a una Sra. Samuels cobrando 1 dólar la entrada para pasear turistas y visitantes a través de su propia granja - señalando los lugares donde Jesse y Frank hicieron esto y aquello, y a un Frank James entregando su revólver al Gobernador de Missouri y siendo absuelto en el juicio consiguiente, pasando el resto de sus días en empleos que van desde telegrafista a guía turístico en su propia granja (sucediendo a su madre en tal oficio, pero cobrando entradas de 25 centavos).

En cualquier caso (y esto es rescatado en la escena final de Tierra de Audaces), el epitafio tallado en la tumba de Jesse es:

"In Loving Memory of my Beloved Son, Murdered by a Traitor and Coward Whose Name is not Worthy to Appear Here"
(En sentida memoria de mi adorado hijo, asesinado por un traidor y cobarde cuyo nombre no vale la pena mencionar en esta lápida).

Jesse James (Tierra de Audaces, 1939)

La película se enfoca a mostrar la parte "robinhoodesca" de Jesse, exaltando lo más posible sus hazañas y demonizando por el contrario a directores del ferrocarril, jueces de la Unión y, por supuesto, a Bob Ford (el "cobarde cuyo nombre no vale la pena mencionar"). Bajo semejantes premisas el filme intenta discurrir con la mayor presteza posible (lo cual, como dice Everson, no siempre se consigue) hacia el desenlace que todos conocemos (el citado tiro por la espalda). King enfatiza las partes de acción con un dinamismo propio de los westerns de clase B de la Republic (es un halago). ¡Cómo olvidar la excitante secuencia del asalto al banco de Minnesota con la huída de Jesse a caballo a través de la vidriera de una tienda, o Jesse y Frank huyendo de jinetes y librándose de sus perseguidores a través de la estratagema de arrojar dinero de sus alforjas para que los jinetes se paren a recogerlo! ¿Quién podría olvidar a ambos hermanos arrojándose con sus caballos al río desde una altura temeraria?

El guión, debido al competente y eficaz Nunnally Johnson, plantea ocho puntos de conflicto moral y jurídico que, creemos, van manipulando la mente del espectador, el cual se ve necesitado de construirse mentalmente una pequeña balanza de justicia, destinada a contrapesar las distintas violaciones del Derecho que la trama va ofreciendo.

1- Timación de los propietarios

En una carreta viaja un agente del ferrocarril, Barshee (Brian Donlevy) junto a tres... nominémoslos "agentes" (Paul Sutton, Wylie Grant y Ethan Laidlaw). Barshee se dedica a tocar la puerta de las granjas de Missouri y a ofrecer un trato "conveniente" para todos los propietarios, que es la compra por parte del Ferrocarril de sus terrenos al precio de 1 dólar el acre. Se trata de un primitivo intento de timo; y decimos primitivo porque basta que un granjero consulte a un abogado para que la empresa tenga todo para perder. ¿Es plausible hacer descansar el conflicto de toda la película en esta acción de carácter mafioso? Barshee no se conforma con un "vuelva mañana" y, ante cualquier duda, utiliza la fuerza y la violencia para hacer que los propietarios firmen. Analizando a fondo el asunto, también es ridículo que tengan que firmar, porque si la empresa quiere timar a los propietarios para obtener sus terrenos, ¿para qué contratar a Barshee y armar la pantomima de la venta a 1 dólar el acre? En ese caso, directamente debería apropiarse por la fuerza de los terrenos y listo. Sin embargo, el significado de este ilógico timo (creemos) es una especie de tónica que se repetirá en el resto de la película, en el resto del cine western y (ya que estamos) en el resto de la historia de un país que, como diría Jorge Luis Borges en un cuento, está "trabado por la superstición de una Democracia (que) no se decide a ser un Imperio".

2- Atentado contra la Sra. Samuels

Ya hemos hablado del nefasto (por el fiasco que significó para la Agencia Pinkerton) asedio a la granja James. La película (y también el folklore, las novelas y las historietas) lo utiliza claramente, tergiversando un poco a los autores y consecuencias. Barshee (un pillo que se promociona para villano del filme) va al comisario del pueblo y denuncia que James, Jesse (Tyrone Power) y Frank (Henry Fonda) le dispararon. Habiendo armado una partida para aprehenderlos, se dirigen a la granja, ignorantes de que ambos hermanos han huído para evitar el arresto. En la casa solo está la vieja Sra. Samuels (la simpática Jane Darwell). Es Barshee quien arroja la bomba, y su explosión mata a la pobre anciana... Si uno puede concebir el intento de timación a ciudadanos a los que el Derecho supuestamente protege, ¿cómo aceptar una agresión así contra una mujer sola? Ok. Estamos de acuerdo con Nunnally. Su intención fue matizar las injusticias que las corporaciones efectúan contra los individuos (estamos en 1939, a solo 10 años de la Quiebra de Wall Street), pero ¿no es un poco extremista plantear que luego de semejante homicidio culposo (el que también debería generar responsabilidades jurídicas), Barshee siga libre, supuestamente amparado por la empresa para la que trabaja? Aceptémoslo en libertad y avancemos en la trama.

3- Ejecución de Barshee

Han pasado 15 minutos de metraje (King está administrando los tiempos fílmicos con presteza) y Barshee, ya propuesto para villano principal de la película, está por abandonar la trama. Inadvertidamente, bebe junto a sus secuaces, en la taberna. Llega Jesse y se para en el otro extremo de la barra, rogándole al mesero que cuente tres y se agache. Barshee parece descomponerse, pide disculpas, piedad, misericordia, nuevamente perdón, y termina recibiendo el balazo justiciero sin haberse decidido a defenderse. Uno de sus secuaces también recibe algo. Jesse, severo, guarda su arma y se retira caminando. Nos preguntamos: ¿Cuánto atraso jurídico debe tener un pueblo que sus ciudadanos se dedican a hacer justicia por mano propia con total tranquilidad? Dado que el personaje de Barshee es tan repulsivo, y está pintado con todos sus rasgos negativos, no lamentamos su eliminación. Así que a nivel "balanza", esta virtual ejecución nivela el peso moral nuevamente en contra de Jesse, quien ahora carga su primer muerto a cuestas.

4- Asalto del Tren como represalia contra el Ferrocarril

Habíamos dicho que la película parte del asalto al tren como hecho delictivo inicial en la carrera de los James. Propuesto como uno de los puntos de mayor expectativa, el resultado aunque bien logrado por los stunts, cinematográficamente hablando, no es nada espectacular, con Jesse a todo galope tras el último vagón, trepando al techo y corriendo hasta la locomotora, donde obliga al maquinista (el siempre masivo Harry Holman) a detener su máquina. Dentro de la lógica de la película, Jesse asalta a los pasajeros, pero no roba otro elemento de valor que no sean dinero en billetes, respetando joyas y otros elementos de valor. Recomendando a los pasajeros asaltados que le reclamen el dinero robado al dueño del Ferrocarril, en una escena vemos claramente la mirada de Bob Ford encapuchado (si Ud. ve los ojos de John Carradine una vez, no podrá olvidarlos), observando fijamente un prendedor de vaya a saber qué piedra preciosa que un hombrecillo porta en su corbata. Este secuaz de Jesse quiebra la orden de su jefe, y obliga al hombrecillo a desprenderse de la piedra. Este hecho, creemos, será un símbolo que anuncia la posterior traición de Ford. El hombrecillo resulta ser el Presidente del Ferrocarril (Donald Meek) que se enfurece por haber sido robado en su propio tren. A nivel moral, este incidente solo agrega más lastre negativo al currículum de Jesse. Ya no es justicia por mano propia (muerte por muerte) sino atracar trenes de la empresa de Ferrocarril, ya que el Ferrocarril (que es una entelequia) es responsable de la muerte de la madre de Jesse. Este concepto, suponemos, va de la mano de esa típica idea que el individuo acarrea por su condición de tal: No basta con la cabeza del peón que provoca directamente la agresión, sino que también debe caer el cerebro que pergeña la orden.

5- Oferta de mediación: "no más de 5 años"

Jesse ya se ha convertido en una pesadilla para la empresa de Ferrocarril. Aparece un Comisario viril (Randolph Scott) que si bien no justifica el accionar de Jesse, comprende sus motivaciones. El Comisario es otro personaje que trata de equilibrar la balanza de la justicia. La joven Zerelda (Nancy Kelly), el interés romántico de Jesse, también presiona a su novio para que abandone su vida delictiva, salde sus cuentas con la Ley, y se establezca con ella para formar una familia (nada más y nada menos). Surge una oferta de parte del director del Ferrocarril (aquel hombrecillo irritado): si Jesse se entrega y deja de asaltar trenes, promete un juicio conveniente y una pena de "no más de 5 años". No más de 5 años por el asesinato de Barshee y por una cantidad no especificada de asaltos a mano armada a ciudadanos y trenes. Este es otro punto difícil de conciliar. La Ley está hecha para aplicarse, no para ser sondeada y delirada. Lo más sorprendente es que esta oferta de adulteración judicial no surge de un juez ni de un comisario sino de... un empresario. Queremos imaginar que se trata de una reiteración de esa idea ya mencionada de una corporación manipulando y presionando las Leyes. Por otro lado, la película nos muestra un Jesse bandido pero recto, justo, equitativo… no diremos honesto, porque robaba, pero cuasi honesto. Acceder a ese arreglo implicaría para Jesse también un demérito pero, bueno, la película no nos ofrece el retrato de un Jesucristo o de un Gautama, sino la vida de un ladrón de trenes: Jesse accede.

6- Casamiento Clandestino

El estado civil de Jesse, aparte de ser soltero (hasta este momento) es de estar fuera de la Ley y del sistema. Pero este obstáculo insalvable, es mera anécdota para un ministro (Spencer Charters) cuyo sermón es interrumpido por el ingreso en la capilla de Jesse y Zee, los novios, y Frank, como testigo. Jesse no tiene que pedirlo dos veces, y el ministro casa a la pareja, convenientemente para generar clemencia antes del juicio y también para dar un status de hombre de familia al nuevo Jesse reformado. No hace falta agregar nada, si antes hablamos de un juez y un comisario tan comprensivos con un bandido, ahora con un sacerdote que une en matrimonio a un prófugo y su novia.

7- Amañan al Juez Matthews

Jesse se entrega y es conducido al calabozo. Antes se entrevista con quien fallará en su caso, el Juez Matthews (John Elliott). "Quédese tranquilo, Jesse" le dice. Imagínese Ud. que su criminal local más famoso es arrestado y el juez le diga "quédese tranquilo Don Escobar Gaviria" o "no se preocupe amigo Robledo Puch"... ¿dónde quedaría esa imagen de la diosa con los ojos vendados? En respaldo de este incidente, que no por triste es menos real, debemos señalar que la Justicia es administrada con equidad y severidad solo sobre aquellos que no tienen ningún poder. Esto es algo que ha venido pasando desde los albores de la Humanidad y que hoy, más vigente que nunca, parece sorprendernos cada vez que pasa. Considerando que el héroe es quien se ve beneficiado por esta irregularidad, en la época del estreno de la película pasa un poco desapercibido, aunque termina pesando en contra de Jesse.

Estamos aproximadamente en el minuto 40 de proyección. Jesse está preso por voluntad propia, y al otro día se celebrará el juicio que -según prevemos- será de lo más suave para con él. Está todo resuelto y ya no quedan puntos de conflicto (tal vez esta laguna de descanso sea un punto defectuoso del guión de Nunnally Johnson, ya que obliga un poco a resetear el generador de atención de la película). Por cierto, que a la brevedad es el diminuto Donald Meek que plantea el principal argumento para justificar el interés por los 60 minutos restantes. Lo de "no más de 5 años" se revela una estratagema, y el Juez sureño Matthews ahora es reemplazado por el Juez Rankin (Edward Le Saint), proveniente de St. Louis, que está respaldado por el amenazador fiscal Clarke (Willard Robertson). Ahora se proponen directamente colgar a Jesse, lo que provoca la desaprobación del Comisario Randolph Scott - cuyo honor sureño está en juego por haber sido él el responsable por el arresto de Jesse. Donald Meek justifica su truco diciendo que "todo es válido para arrestar a un criminal".

8- Amnistía y recompensa

A través de una estratagema igual o menos ingeniosa que la de Donald Meek, Frank James consigue liberar a Jesse de su prisión y ambos vuelven a cabalgar, para continuar con sus fechorías, esta vez respaldados por el mal manejo del presidente del Ferrocarril y todas sus argucias. George Runyan (J. Edward Bromberg) un detective -sin duda inspirado en Pinkerton- le sigue el rastro a Jesse y fracasa en todos sus intentos de capturarlo. Ya cerca del desenlace del filme, se anuncia que el Gobernador ofrece el perdón total y una jugosa recompensa de 10 mil dólares a aquel secuaz que capture o mate a Jesse. La cámara comienza a prestar atención a la figura de Bob Ford (en general, cada vez que Bob queda solo con Jesse, sufre de gran nerviosismo y su rostro se puebla de gotitas de sudor) de manera que su próxima traición tenga sentido. Jesse es muerto en su casa, con su esposa en el piso superior y su hijo jugando en el jardín del frente. El final nos muestra el sepelio del héroe y un primer plano de la lápida con el ya mencionado epitafio. No queda claro que los Ford cobren el dinero o huyan del pueblo. Luego de la sumatoria de irregularidades enunciadas, ¿a quién sorprende que un funcionario público haga tratos y recompense a hampones con dinero para que maten?

The Return of Frank James (La Venganza de Frank Jame, 1940)

A partir del éxito de Jesse James, la Fox encarga la continuación nada menos que a Fritz Lang (las historias de falsos culpables eran una especialidad del director germano). El resultado, The Return of Frank James (La Venganza de Frank James,1940), felizmente incluye casi al mismo elenco que la anterior (salvo, por supuesto, Tyrone Power). La película se inicia con un Frank James (Fonda) dedicado por entero a la granja y conviviendo con el joven Clem (Jackie Cooper), hijo de uno de los secuaces de la banda muerto en el atraco al banco, y su viejo criado de color Pinkie (Ernest Whitman). Parece haberse restituido el bucólico equilibrio que reinaba cuando vivía la vieja Sra. Samuels. Pinkie canta una especie de gospel al servir la cena, y la felicidad se percibe en el ambiente. Lejos de las armas, Frank enfrenta su primer dilema cuando se entera de que los Ford han sido favorecidos por el perdón del Gobernador y que estarían por marcharse hacia el Oeste.

En esa circunstancia, Frank prepara su montura y sus cartucheras, saliendo para ajustar cuentas con "el sucio cobarde" de Bob Ford. Su vuelta a la acción incluye el atraco a una estación de telégrafo donde se guardan los 10 mil dólares que el Gobernador había enviado para la recompensa. En este robo (justificado como que "es el dinero que compró la muerte de Jesse") interviene Runyon quien, junto a una partida, rodea y asedia el edificio. Una bala externa mata al sereno (Louis Mason) y Frank, ahora junto a Clem, debe huir.

Marchando a Denver bajo falsa identidad, conoce a la encantadora Eleanor Stone (la debutante Gene Tierney) a quien hace creer el cuento de que Frank James ha muerto en México. La chica, ansiosa de demostrar dotes periodísticas a su padre (Lloyd Corrigan), editor de un importante periódico de Kansas, redacta y hace publicar tal versión, lo que tranquiliza tanto a los Ford que (no nos cuesta mucho trabajo creerlo) montan un vodevil en el que parodian y ridiculizan a los Hnos. James. Frank, que asiste al show, enfrenta y persigue a los Ford, uno de los cuales (Charles Tannen) cae por un desfiladero y muere.

Habiendo dejado escapar a Bob, Frank regresa para toparse con la noticia de que el fiel Pinkie ha sido arrestado por supuesta complicidad y condenado a ser ahorcado en breve. La joven Eleanor lo pone ante un nuevo dilema: Continuar la búsqueda de Bob Ford o regresar, entregarse y salvar a Pinkie. Por supuesto el ecuánime Frank opta por lo segundo, propiciando algo que con tantas aberraciones jurídicas previas era imperiosamente necesario desde la anterior película: Un juicio.

Frank es llevado a una corte presidida por un juez de St. Louis (George Barbier); un fiscal del Norte (Russell Hicks) lo acusa de robo y asesinato. Para su defensa tiene al excéntrico y pintoresco Mayor Rufus Cobb (Henry Hull), un ex Confederado que dirige un periódico (por lo que suponemos tiene algo del histórico John Newman Edwards, director del Kansas City Times). A medida que las distintas instancias del juicio se van desarrollando, pasan testigos, hay alegatos, el propio Frank testifica, el Mayor dispara sin querer una bala al techo, etc. En un principio el fiscal establece que centrará su acusación en el robo de la estación del ferrocarril y el asesinato del sereno. Los robos fueron como respuesta al crimen impune de la Sra. Samuels, y, según reconoce el defensor, no se minimiza su alcance pero se explica el motivo. Respecto del asesinato, Frank afirma que la bala que lo mató provino desde fuera. El fiscal comienza a perder el caso con comentarios torpes, como denostar al ejército confederado como "rebeldes" o "guerrilleros", cosa que no solo pone eufórico a un viejo militar llamado a declarar (Edward McWade) sino que provoca una leve pero creciente aversión en juez y jurado (que son los que, a la postre, fallarán justicia).

Se trata de uno de los finales judiciales a toda orquesta, a los que Lang se había aficionado con filmes como M (M - El vampiro negro, 1931) o Fury (Furia, 1936). La frutilla del postre es la aparición en la corte de un sonriente Bob Ford, que parecería haberse cruzado todo el oeste americano para verle la cara a Frank cuando sea condenado a morir en la horca. Por un momento da la impresión (el director Lang siempre tiene detalles hacia sus villanos) que Ford quiere reconciliarse con su enemigo de tantos años, tal vez solicitando prestar testimonio y aclarar su supuesta cobardía. Sin embargo, la dubitación dura poco. El jurado ni siquiera tiene que retirarse para declarar a Frank como inocente de todos los cargos. Bob Ford escucha la sentencia y huye despavorido, escuchándose un disparo proveniente de la calle. Frank salta de su asiento en su persecución y cuando sale, se encuentra con un Clem moribundo. Por alguna u otra razón este personaje, un adolescente valentón pero leal que, en manos de otro director tal vez pudiera haberse convertido en un papel que perjudicase a la trama y a la película, en manos de Lang cobra la necesaria fuerza como para convertir el momento de su muerte tratando de obstruirle la huída a Ford en una escena de gran fuerza dramática (tal vez la mejor de toda la película).

El desenlace es en un establo, donde Ford está oculto. Frank lo arrincona en el piso superior. Ford dispara pero no hace blanco hasta que le queda una bala. Frank le avisa que está por entrar al lugar donde se esconde. Se escucha un disparo cerrado. Es Ford que, ante la desesperación, se descerraja un tiro en la cabeza. Dicen que el suicida es un cobarde que no quiere afrontar la vida; la película (así como el folklore) nos ha mostrado un Ford demonizado como cobarde. Sin embargo, en el guión de Sam Hellman se le permite redimirse a través de su autodestrucción, tarea que, ciertamente, no cualquier cobarde es capaz de llevar a cabo con éxito.

En la época de su realización, el severo Código Hays aún exigía que ningún héroe podía estar movido por la venganza. Entonces, ¿cómo poner en pantalla la saga de Frank James, sin violar el código, y sin plantear una ingenuidad edulcorada? Parte de esa dicotomía se percibe en la actuación de Henry Fonda, al punto que, en su crítica de agosto de 1940, el New York Times lo hace notar diciendo que "Fonda encarna el personaje con su acostumbrada honestidad y comprensión, pero lo vemos un poco flemático para ser uno de los más notorios asesinos del Oeste". Tal vez esto explique el tiempo fílmico dedicado al personaje de Jackie Cooper, que reiteramos, no es en vano. La trama le da un carácter amoral que paga con su vida, permitiendo en cambio que ninguna de las tres víctimas fatales de la película (el sereno y ambos hermanos Ford) sean directamente muertas por Frank, satisfaciendo al Código de Producción y, de paso, supliendo con ingenio los obstáculos.

A efectos de nuestro estudio, ahora sí, luego del proceso judicial, se puede decir que queda mucho más equilibrada aquella balanza que la película de Jesse James había perturbado tanto. ¿Tendrá algo que ver en este equilibrio que la resolución de este filme es completamente ficticia (ya habíamos dicho que en la vida real Ford murió de un escopetazo y que Frank James terminó cobrando a los visitantes para enseñar su famosa granja) en tanto que la de Jesse James era verídica (el disparo por la espalda a un Jesse sin sus cartucheras que descolgaba un cuadro)? En tal caso, es probable que al contar una historia como la de Jesse y Frank, el contador tenga primero que construirse su propia balanza para equilibrar motivaciones, hechos, consecuencias y retribuciones, provocando un nuevo juicio con cada espectador que la escucha.

 

Algunos personajes de las películas inspirados en la historia real:

JESSE JAMES (1847-1882), personaje de Tyrone Power.

FRANK JAMES (1843-1915), personaje de Henry Fonda.

ZERELDA "ZEE" MIMMS (1845-1900), convertida en Zerelda Cobb, personaje de Nancy Kelly.

MAYOR JOHN NEWMAN EDWARDS (1839-1889), convertido en el Mayor Rufus Cobb, personaje de Henry Hull.

ALLAN PINKERTON (1819-1884), convertido en el Sr. George Runyon, personaje de J. Edward Bromberg.

JESSE JAMES Jr. (1879-1951), el hijo de Jesse y Zee, personaje de Johnny Russell.

ROBERT "BOB" FORD (1860-1892), joven integrante de la banda de Jesse, personaje de John Carradine.

CHARLES FORD (?-1884), hermano menor de Bob Ford, personaje de Charles Tannen.

ZERELDA JAMES SAMUEL (1825-1911), madre de Jesse y Frank, personaje de Jane Darwell.

JOSEPH LEE HEYWOOD (1837-1876), funcionario del banco de Northfield que pereció durante el famoso asalto de 1876, personaje de Charles Halton (a pesar que se llama "Heywood" en títulos de crédito, en la película es llamado Layworth).

GENERAL JOSEPH ORVILLE SHELBY (1830-1897), militar confederado que testifico en el juicio de Frank James, convertida en el Cnel. Fentridge Jackson, personaje de Edward McWade.

 

JESSE JAMES (Tierra de audaces, 1939)

(Ficha técnica de Fabián Cepeda)

Productora y distribuidora: 20th. CENTURY FOX FILM CORPORATION. Estreno en EUA: 27/01/1939. Estreno en Argentina: 02/06/39. Productores: Darryl F. Zanuck y Nunnally Johnson. Director: Henry King e Irving Cummings. Guión: Nunnally Johnson. Música: Louis Silvers. Fotografía: George Barnes y W. Howard Greene. Dirección artística: William S. Darling. Escenografía: Thomas Little. Edición: Barbara McLean. Technicolor. Duración: 105'.

Reparto: Tyrone Power (Jesse James), Henry Fonda (Frank James), Nancy Kelly (Zerelda, Zee), Randolph Scott (Will Wright), Henry Hull (Alcalde Rufus Cobb), Slim Summerville (carcelero), J. Edward Bromberg (George Runyan), Brian Donlevy (Barshee), John Carradine (Bob Ford), Donald Meek (McCoy), John Russell (Jesse James Jr.), Jane Darwell (sra. Samuels), Charles Tannen (Charles Ford), Claire du Brey (sra. de Bob Ford), Willard Robertson (Clarke), Harold Goodwin (Bill), Ernest Whitman (Pinkie Washington), Eddy Waller (alguacil), Paul Burns (Hank), Spencer Charters (párroco), Arthur Aylesworth (Tom Colson), Charles Middleton (médico), George Chandler (Roy), Charles Halton (Heywood), Harry Tyler (granjero), Virginia Brissac (madre), Ed Le Saint (juez Rankin), John Elliott (juez Mathews), Erville Alderson (viejo comisario), George Breakston (niño granjero), Lon Chaney Jr. (secuaz de James), Paul Sutton (Lynch), Wylie Grant, Ethan Laidlaw (matones de Barshee), Don Douglas (capitán de infantería), James Flavin (capitán de caballería), George O'Hara (empleado bancario), Harry Holman (maquinista), Sam Garrett (jinete de rodeo), Leonard Kibrick, Sidney Kibrick (niños), Morgan Brown, Tom London, I. Stanford Jolley (pueblerinos), Cliff Lyons (doble de riesgo); y eliminados de la copia final: John Beck (carcelero), Victor Kilian (predicador)

THE RETURN OF FRANK JAMES (La venganza de Frank James, 1940)

(Ficha técnica de Fabián Cepeda)

Productora y distribuidora: 20th. CENTURY FOX FILM CORPORATION. Estreno en EUA: 16/08/1940. Estreno en Argentina: 14/02/41. Productores: Darryl F. Zanuck y Kenneth MacGowan. Director: Fritz Lang. Guión: Sam Hellman. Música: David Buttolph, Charles Henderson y Herbert W. Spencer. Fotografía: George Barnes. Dirección artística: Richard Day. Escenografía: Thomas Little. Edición: Walter Thompson. Technicolor. Duración: 92'.

Reparto: Henry Fonda (Frank James), Gene Tierney (Eleanor Stone), Jackie Cooper (Clem), Henry Hull (Alcalde Rufus Todd), John Carradine (Bob Ford), J. Edward Bromberg (George Runyan), Donald Meek (McCoy), Barbara Pepper (Nellie Blane), Ernest Whitman (Pinkie Washington), Charles Tannen (Charlie Ford), Lloyd Corrigan (Randolph Stone), Edward McWade (Cnel. Fentridge Jackson), George Chandler (Roy), Frank Shannon (comisario Daniels), George Barbier (juez Ferris), Stymie Beard (Mose, botones), Eddie Collins (agente de estación), Russell Hicks (abogado), Victor Kilian (predicador), William Pawley, Frank Sully, Bob Battier (actores), Davison Clark (oficial), Louis Mason (vigilador Dan Wilson), Irving Bacon, Tex Phelps (espectadores), Almeda Fowler (sra. Edna Stone), Lillian Yarbo (doncella de Eleanor), Edmund Elton (capataz del jurado), Sherry Hall (empleado de la corte), Lew Meehan (alguacil de la corte), Kernan Cripps, Budd Fine (asistentes del algcuacil), Russ Powell, Nelson McDowell, Kermit Maynard (miembros del jurado), Lester Dorr, Milton Kibbee, Frank Melton, Dale Van Sickel (reporteros), A.S. "Pop" Byron (ingeniero ferroviario), James C. Morton, Lee Phelps (barmen), Adrian Morris (detective), Hattie Noel (doncella en Denver), Robert McKenzie (anciano).

 

 

FABIÁN CEPEDA (1966-2011)
Co-Director y Co-Autor de HollywoodClasico
Extraordinario investigador y autor, gran amigo y maravillosa persona
Nunca será olvidado por quienes nos cruzamos en su vida


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